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Costillar de cerdo a la parrilla pa’ chuparse los dedos

Costillar de cerdo a la parrilla pa’ chuparse los dedos

Tengo un par de amigos argentinos que dicen que a la hora de comparar la calidad de la carne para la parrilla en el vacuno ellos son número 1 (entre el asado de tira y el bife de chorizo se pelean según ellos el pódium) mientras que el costillar de cerdo chileno es para chuparse los dedos, y para quienes lo creen les dejo esta receta.

Lo primero es adobar el costillar, mi mamá siempre lo deja toda la noche, ahora si no alcanzaste a comprar el día anterior con dos horas de adobe el resultado será igual de sabroso.

El adobe lo preparo con tres dientes de ajo, una cucharada de sal gruesa,  una cucharada de orégano, media cucharadita de merkén y un vaso de vino blanco, el que puede ser remplazado por vinagre de vino blanco.

Picamos o molemos el ajo en un mortero, luego agregamos los demás condimentos y mezclamos homogéneamente, para agregar el vino dejando una pasta, la cual esparciremos  con una brocha por sobre el costillar, por ambos lados, incluido los costados.

Lo dejamos en una fuente larga donde quede lo más estirado el costillar. Luego del tiempo de adobe y con el fuego de la parrilla a nivel medio, colocamos la carne con la parte del hueso hacia abajo hasta que la parte de arriba comience a votar jugo de sangre.

Después de dejar bien cocido el costillar lo damos vuelta para el otro lado, hasta que el color se la carne sea de un color dorado oscuro o acaramelado, y la textura de la carne sea suave. La idea es que el costillar esté crujiente por fuera, eso permitirá que la carne adentro esté jugosa.

Importante aclarar que varias son las recetas para asar a la parrilla esta sabrosa carne que nos ubica como el sexto país exportador en el mundo, con más de 350 mil toneladas, en lo que va del año. Siendo Corea del Sur nuestro mayor comprador debido a los altos estándares de calidad e inocuidad de la carne de cerdo chileno.

Después de ese dato, lo demás es como siempre digo; que los comensales se arrimen a la parrilla, con un vino a su elección, una grata conversación y las mejores vibras.

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